Mi trauma con esas adoradas monjitas....
Como contarles, que desde muy pequeña me metieron a estudiar en un colegio de “monjitas”… - Aún estoy traumatizada – Lo de “religiosas me parece una palabra muy fuerte”.
Allí aprendí…uhmmm…aprendí:
-Nada de enseñar las rodillas.
-El cabello no podía llevarlo suelto
-Aprendí a soportar esa vara con la cual nos castigaban contra la punta de los dedos.
-Carne (referencia al hombre) ¡es pecado, pecado…pecado!
UHF… tengo lagunas… pero si miro hacia atrás, recuerdo como esas “mujeres vestidas de negro de arriba abajo” nos hacía sufrir las peores vejaciones.
Cuando nos ponían de rodilla en plena clase… y al levantarme no me podía ni sostener!! (Relataré lo menos doloroso)
¡Cómo coñ.. No voy a tener artrosis! OH casi digo un taco.
Y si alguna día nos pillaban con un chicle, nos los pegaban en el pelo hasta llegar a casa, y mi madre tijeras en mano a cortar mechones…y mas mechones….
(Tenía una melena preciosa, pero con los años, ya llevaba el pelo muy pequeño)
¿Por qué sería?
¿Cómo una niña de 3 a 11 años no lleva un chicle a escondida?... Juerllll, pero que te lo peguen en la cabeza… ¡Ah! Bueno… veces no los ponía pegado en la frente (esas eran las monjas mas buenas)
¡¡Odio el pan!!... Los viernes tocaba “limpieza de pupitre” y una “monja llamada Sor Ligia”… para mi era como un cuervo negro… esa… vio un bocadillo en mi pupitre.
¡¡Pecadora me dijo!!... ese bocadillo de toda la semana allí… duro como una piedra…lleno de moho… Y realmente un aspecto asqueroso…
Me dijo: Vete a la puerta y cómetelo todo…-yo muy pequeña la miré asustada-
Tenía esa vara en la mano. Así que empecé a mordisquear el “moho”.
El cuervo no me quitaba ojo (por si se caía una migaja)…
Sentía nauseas, luego arcadas… y la “monjita” no se apiadó de mí, Ya cuando comencé a vomitar las niñas de mi clase comenzaron a llorar, y de repente entra en la clase -como “una bendición- una alumna de los cursos superiores y vio el panorama.
¡¡Me salvo la vida!! aún hoy, repudio el pan… Estuve (no recuerdo el tiempo) con una infección de estómago, muy enferma en casa.
Por cierto en aquel entonces, nuestros uniformes también eran de un negro riguroso, salvo la camisa blanca que solo se veía las mangas largas, el resto era todo negro…tan negro como el corazón de esa “monja cuervo”. Las rodillas no se podía enseñar ¡pobre de nosotras!..¡Eso era pecado!
¿Has tenido experiencias similares con esos “angelitos”?


Sïlvia dijo
No sabes cómo te entiendo, esas mujeres disfrazadas de bondad...cuando todo lo que tienen a dar es rectitud y prohibición. De todas formas yo conocí a alguna que realmente era lo que debería de ser una monja (menos mal).
16 Enero 2007 | 12:37 PM